jueves, 9 de junio de 2011

La misma esencia

Hoy miré a la gente,
detenidamente,
la vi pestañear.
Unos más de prisa,
otros cada tanto
pero todos igual.

Sangres diferentes,
mundos en las mentes,
sólo vi su piel.
Con o sin lunares,
nos toca y roba huellas
a todos el mismo aire.

Buscando miradas ajenas,
otras risas, otras penas,
viaja la soledad.
Mil rincones en la ciudad,
y a todos nos desabriga
el sol sin piedad.

Ni el oro ni la suciedad
impregnados en las manos
nos salvan del dolor.
Late a destiempo,
con propia destreza,
la misma esencia.

jueves, 7 de octubre de 2010

Sólo un punto (el punto final)

No existe una hora, ni media, ni un cuarto, en que pueda evitar pensar acerca de aquello que intento descubrir, que me aqueja y derrumba, que me suelta ciega en el fondo del mar, que me hace subir cual burbuja asustada; aquello sin lo cual no dormiría con un ojo abierto, pensando palabras para cazar tiempo, a dos manos y dos pies, tirando de la soga de algún sentimiento tan pasado que no recuerdo; y sin hallar ese momento para evadir esto que cuento, sigo andando por calles de viento, perdiendo el equilibrio, soltando el trapecio.

La caricia

El índice, gota de limón en la sien izquierda
y como beso de seda, el pulgar de adentro hacia afuera
contornea las pestañas cerradas.
La palma, damasco, miel en la mejilla
se derrite hasta el mentón tejiendo hilos claros,
mezclando dedos perdidos
con sueños caídos
de hombres despiertos
que parecen marchitos.

domingo, 3 de octubre de 2010

Pregunta

¿qué hago con este presentimiento de soledad eterna,
el alma vacía y el correr de la sangre pausado
en aquel, ya efímero momento,
el último en el que me sentí algo,
algo más que nada,
al menos mirada?

viernes, 1 de octubre de 2010

Me temo que es mi vacío lo que te ahuyenta,
lléname.
Lléname de horas,
siéntate.
No te vayas sin dejarme un sol,
encandílame.
Encandílame para siempre,
enceguéceme.
No me dejes ver tu puerta cerrarse,
cúbreme.
Quiebra mis angustias,
sonríeme.
Esto soy yo,
quédate.

jueves, 20 de mayo de 2010

Poema para leer apretando los dientes, o no.

Tan leve como denso,
sustancia inmortal,
fénix floreciendo desde mi muerte
como savia derramándose desde vos hacia vos.

Y ahí, siempre firme y frágil,
erguido sobre la nieve del mundo;
reconozco tus ojos en otros rostros,
que no son rostros, no son rostros.

Una misteriosa sintonía,
mezcla de tu esencia en los aires, todos.
Como si resabios de algún soplido tuyo
hicieran mover agujas, mi pelo;
empañar ventanas y ojos.

¿Cómo no padecer la certeza
de que disuelto en el aire de esta casa
penetras en la paz y en la locura;
con quienes bailas tu tango terco
tirante y grampado en mis oídos?

miércoles, 7 de octubre de 2009

Personificaciones

La Puerta se adelanta siempre aguda,
la Canilla llora sus pesares en mis manos,
el Aire me empuja y me acaricia
las Baldozas me recuerdan el camino a cada paso.

La Tierra es posesiva y me sujeta,
el Techo me repara de la Lluvia,
quien intenta liberarme de la culpa
llevandole al Río mis pensamientos.

Los Árboles me miran prepotentes,
como quien sabe que es indispensable,
el Oxígeno quiere entrar en mí, ingenuo,
sin saber que lo convierten en Gas malo;
que se escapa porque quiere más al Árbol.

Las Cicatrices dan la cara y me distinguen,
son únicas y duermen a flor de piel,
las Lágrimas me humedecen las mejillas,
y el Sillón me da su hombro pensativo.

Las Olas vienen hasta la orilla a buscarme,
los Insectos se enamoran de mi sangre,
mis Neuronas me tiran un par de ideas,
y esta Lengua colabora improvisando.

El Sueño me contó un secreto,
un Secreto jamás revelado,
un Secreto que cuando duerma
llegará hasta el otro lado.




jueves, 3 de septiembre de 2009

.

Pienso y busco sin razón esas razones

que no siguen esperando las agujas

tiempo que no es tiempo sino ciclo,

y silbando se me rien los cerrojos.


Sangran con limón mis manos anclas,

todo por aquí grita tu nombre,

nombre que no es nombre sino lluvia

piedras puntiagudas en los hombros.


lunes, 24 de noviembre de 2008

Cuento nº1

No voy a empezar a escribir con había una vez.
Simplemente porque no sucedió una vez, sino muchas y repetidas veces, en sus sueños desesperados.
Los sueños de una muchacha entristecida por los arañazos del pasado.
Era otoño y se perdía en ese laberinto traicionero adherido en lo más profundo de su mente; sentada contra un árbol de la plaza más impredecible. Miraba el suelo y arrancaba pasto, cortando cada hojita en dos y después en dos y después en dos.
Sentía la necesidad de agarrar algo, aunque fueran sus propias rodillas; tenía los brazos muy livianos, tantas lágrimas habían corrido por las líneas de la palma de sus vacías manos, tantas noches había pasado refregándose los ojos con las yemas de sus dedos.
Un cálido día, que en realidad fueron muchos, alguien acarició su cabello y la remontó a paraísos inexplicables. Él, suave y tibio, derramaba ternura. A pesar de las adversidades, parecía limpiar por completo sus heridas en cada respiro. Como intentando volver a empezar permanentemente. Algo los cruzó, quizás el destino, la plaza, el tiempo, el clima.
Sin muchas palabras ni grandes actos de expresividad, supieron complementarse.
No fueron felices para siempre; siempre hay desdichas por más mínimas que sean.
Y con respecto a las perdices...no, no comieron. A ella no le gustaban y él la respetaba tal cual era.



Valentina

domingo, 23 de noviembre de 2008

Suele suceder.

- "¿Quién te condiciona, pequeño ser de los pantanos?
Date aire, no seas tan cobarde.
No te ates de manos, pies y boca.
Permitite ser feliz, un poquito feliz.
Mirá cómo estás... sin sonrisas, sin expresiones.
¿Hace cuánto que no abrís tus alas?
¿Hace cuánto que no le regalás amor a otro ser?
¿Cuánto hace ya de tu última caída?
Levantante, aunque creas ser insignificante.
Parate y volá, como vos sabés hacer.
Respirá hondo y cantá, como bien te han enseñado.
Tanto tiempo acumulando miel en tus manos,
para no endulzar a nadie con caricias...
Tantas noches buscando motivos, consuelo en las estrellas.
Tenés que vivir por vos.
No me digas que no tenés presente,
que tenés el cuello atado al pasado;
que te preocupa y aterra el futuro.
Intentá crear un hoy, como puedas, por favor.
Cerrá los ojos, volvé a nacer, cometé errores,
pero hacelo por vos..." - me dije mirándome al espejo con lástima.